El zoológico que ya no es
Parece un cuento de misterio, pero no lo es. El clamor popular contra la pestilencia, el descuido y la mala alimentación de los animales allí condenados entre rejas, pedía una solución. Por ello, una mañana dejó de funcionar. Las autoridades locales lo cerraron con carácter definitivo una mañana de 2018 luego de treinta años operando de forma consecutiva. Era el único en la región el Cibao. Los animales que sobrevivieron se trasladaron a la capital, en estado deplorable, y aquel lugar sigue esperando por una inversión estatal para desaparecer el mal olor y los residuos sólidos aglomerados en la cañada que pasa por su interior.