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Terroristas al volante

La decisión de que los estudiantes salgan del bachillerato con un carnet de aprendizaje para conducir constituye un paso importante hacia una cultura de mayor responsabilidad en el tránsito dominicano.

No se trata simplemente de entregar un documento más a los jóvenes, sino de comenzar a formar conductores antes de que se sienten frente al volante con la falsa sensación de que manejar es un acto de libertad sin consecuencias.

Durante años, la República Dominicana ha enfrentado un grave problema de accidentes de tránsito, muchos de ellos relacionados con la imprudencia, la falta de preparación, el exceso de velocidad y el desconocimiento de las normas.

Por eso, cualquier iniciativa que contribuya a educar a los futuros conductores merece ser respaldada, siempre que sea aplicada con seriedad.

El carnet de aprendizaje puede convertirse en una herramienta para que los jóvenes conozcan las normas, reciban formación vial y comprendan que conducir implica responsabilidad no solo frente a la propia vida, sino también frente a la de los demás.

Pero debemos evitar que esta medida se convierta en un simple trámite burocrático. El carnet debe estar acompañado de educación vial efectiva en las escuelas, capacitación práctica, evaluación rigurosa y supervisión.

No basta con saber encender un vehículo; hay que aprender a respetar al peatón, al motorista, al ciclista y a los demás conductores.

También es fundamental que los padres asuman su responsabilidad. Un joven con carnet de aprendizaje no debe interpretarse como un conductor plenamente habilitado.

Debe existir acompañamiento de un adulto responsable y cumplimiento estricto de las condiciones establecidas por las autoridades.

La educación vial debe comenzar mucho antes de que un joven obtenga su primera licencia. Debemos formar ciudadanos que entiendan que llegar cinco minutos antes nunca puede estar por encima de preservar una vida.

El carnet de aprendizaje, bien implementado, puede ser más que una identificación: puede ser el primer paso para cambiar la cultura del tránsito en el país.

La República Dominicana necesita menos conductores improvisados y más ciudadanos preparados para conducir.

Si esta medida se aplica con rigor, educación y seguimiento, estaremos sembrando desde las aulas una nueva generación de conductores más conscientes y responsables.

En TELENORD saludamos esa iniciativa, porque con un poco de educación empezamos con la eliminación de los TERRORISTAS DEL VOLANTE.