¿Te acuestas con el cuello y la espalda rígidos? Estos movimientos suaves pueden ayudar a relajarte
Dormir no siempre depende de estar exhausto. Muchas veces el verdadero obstáculo no es la falta de sueño, sino la tensión acumulada en el cuerpo al final del día. Hombros rígidos, mandíbula apretada y respiración superficial son señales de que el organismo sigue en estado de alerta o con estrés.